Razones comunes del fracaso de los equipos de liderazgo
Por Esteban Correa
Así lo dice el autor Ryan T. Hartwig, en el punto número cuatro Esfuerzos indisciplinados
“A veces los esfuerzos indisciplinados proceden de la falta de visión. Los líderes piensan que la iglesia es mucho más pequeña que su potencial, así que lo hacen de
forma descuidada, pobre o sin planificación, sin ver ningún potencial perdido como resultado de sus acciones. Otras veces, la falta de disciplina permite demasiadas distracciones. Los equipos no pueden encontrar un enfoque claro y se distraen con todo tipo de asuntos sin importancia”.
Otro punto para mejorar y que me ha parecido primordial es mantener al equipo unido y buena comunicación, así lo cita el mismo autor:
“los equipos que no tienen un tiempo regular o sin distracciones para reunirse
regularmente son incapaces de hacer un progreso significativo que justifique la existencia del equipo y que haga que se mantenga unido”.
¿Qué podría hacer su equipo hoy para aliviar los efectos dañinos de esos comportamientos?
En esto creo que es importante organizar una estructura de prioridades y mantenerse en línea con ella, por ejemplo, cuando vemos que una actividad requiere mucha importancia y es vital para nuestro objetivos como ministerio, es importante no descuidarla, sino incluso mejorarla sin desenfocarse en nuevas cosas que se nos ocurran. Mantener una disciplina constante en tareas esenciales que dan resultado y que son vitales realizar. Tal vez una buena forma de verlo es enfocarse un 70% en el trabajo principal, un 20% en el trabajo secundario y un 10% en las nuevas ideas. Este enfoque me parece adecuado para seguir.
Versículos sobre los ocho puntos solicitados:
Todo es una prioridad, así que nada lo es.
Este punto me hizo pensar en Mateo 6:34 que nos muestra una regla simple, que siempre la enfocamos individualmente, pero que sería una buena idea aplicarla a un equipo de liderazgo abrumado con tantas cosas a la misma vez:
“Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy”.
Falta de habilidad y comprensión de liderazgo de equipo.
Creo que el apóstol Pablo fue un gran líder que debió encargarse de enseñar y corregir, lo vemos en sus cartas, por eso Gálatas 5:25-26 nos muestra la calidad espiritual que pretendia para mantener la unidad en la iglesia.
“Ahora que vivimos en el Espíritu, andemos en el Espíritu. No seamos vanidosos, irritándonos unos a otros y envidiándonos unos a otros”.
No hay inspiración o modelo para convertirse en un gran equipo.
Otra vez el apóstol Pablo nos muestra que hay que ocuparse y no descuidar a quienes puedan ser perjudicial y un mal ejemplo para el grupo:
¡Guárdense de los perros! ¡Guárdense de los malos obreros! ¡Guárdense de los que mutilan el cuerpo! Filipenses 3:2
Esfuerzos indisciplinados
Creo en este punto, que también se aplica un simple principio bíblico del orden, a veces en el desorden y el desenfoque reina el caos en un equipo de liderazgo, por eso considero este versículo:
“Porque a Dios no le gusta el desorden y el alboroto, sino la paz y el orden. Como es costumbre en nuestras iglesias” 1 Corintios 14:33 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual
Ausencia de carácter piadoso en el equipo.
“Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás. El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo”. 1 Corintios 13:3-7
1 Corintios 16:14-16 La Palabra (Hispanoamérica)
14 Todo lo que hagan, háganlo con amor. 15 Les pido ahora, por favor, hermanos, que tengan muy presente a la familia de Estéfanas, que fueron los primeros cristianos de la provincia de Acaya y se consagraron por entero al servicio de los fieles. 16 Ustedes harían muy bien en seguir sus directrices y las de todo aquel que se afane y trabaje en la misma tarea.
Confusión sobre el propósito del equipo.
Creo en este punto es imprescindible recordar que nuestra misión no es un deseo personal o egoísta, sino la gran comisión, y toda la organización debe estar en pos de ello.
“predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza”. 2 Timoteo 4:2
Dependencia excesiva respecto al pastor principal.
Creo que el mejor ejemplo aquí es la situación de Moisés saturado en su trabajo de liderazgo y Jetro dándole lo mejor de los consejos, confiar en alguien más, en delegar en las personas correctas.
Ahora escúchame y déjame darte un consejo, y que Dios esté contigo. Tú debes seguir siendo el representante del pueblo ante Dios, presentándole los conflictos. Enséñales los decretos de Dios; transmíteles sus instrucciones; muéstrales cómo comportarse en la vida. Sin embargo, elige, de entre todo el pueblo, a algunos hombres con capacidad y honestidad, temerosos de Dios y que odien el soborno. Nómbralos jefes de grupos de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas. Ellos tendrán que estar siempre disponibles para resolver los conflictos sencillos que surgen entre el pueblo, pero los casos más graves te los traerán a ti. Deja que los jefes juzguen los asuntos de menor importancia. Ellos te ayudarán a llevar la carga, para que la tarea te resulte más fácil. Éxodo 18:19-22 (NTV)
8. Prácticas de comunicación de equipos disfuncionales.
Creo que comunicar también es saber enseñar y viceversa.
“Un siervo del Señor no debe andar peleando, sino que debe ser bondadoso con todos, capaz de enseñar y paciente con las personas difíciles”. 2 Timoteo 2:24 NTV
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Cita 1 y 2: del libro de Ryan T. Hartwig, Teams That Thrive: Five Disciplines of Collaborative Church Leadership [ Equipos que prosperan: Cinco disciplinas de colaboración en el liderazgo de la Iglesia] (2015, Madison, WI: IVP Books)
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